reforma vivienda, sa rapida llucmajor mallorca
sa ràpida es un lugar donde la luz no está simplemente “presente”, sino que redibuja la arquitectura cada día: un sol duro al mediodía, sombras profundas, un horizonte nítido y un aire salino que hace envejecer los materiales con honestidad. precisamente ahí se sitúa esta reforma y ampliación. el proyecto se concibe como una evolución precisa de una vivienda existente, con el objetivo de crear un universo doméstico mediterráneo sereno: abierto sin exhibicionismo, y capaz de insertarse en el paisaje con pocos elementos, pero contundentes.
en el exterior, marcos claros y zonas cubiertas definen una nueva manera de habitar. la pérgola —visible en las imágenes como una gran estructura enmarcada en blanco— se convierte en el centro atmosférico del conjunto: un cielo ligero de cañas de bambú filtra el sol, fragmenta la luz en finas líneas y genera ese tapiz de sombras vibrante que se desplaza sobre la terraza y las fachadas.
según la hora del día, este espacio puede ser comedor protegido, salón al aire libre o refugio silencioso. los perfiles estructurales lineales y la geometría nítida de los pórticos hacen que la textura natural del bambú resulte todavía más intensa: un diálogo deliberado entre precisión y una sensualidad artesanal.
el proyecto trabaja con espacios que no son solo “interior” o “exterior”, sino ámbitos intermedios: terraza cubierta, patio abierto, recortes de cielo enmarcados. esto se percibe con claridad en las fotografías donde el azul del cielo aparece como una gran superficie rectangular entre planos blancos. estos vacíos no son únicamente gestos formales: ordenan las vistas, controlan la iluminación y construyen una sensación de amplitud. convierten la alternancia entre sol y sombra en un acontecimiento espacial y dotan a la casa de una lógica interna que se comprende de manera intuitiva.
un motivo central del proyecto es la materialidad propia de mallorca —y, de forma especial, la piedra marès. este arenisca calcárea, característica de baleares y especialmente de mallorca y menorca, se formó hace millones de años por la sedimentación de restos orgánicos y minerales en el fondo marino, que con el tiempo se compactaron hasta convertirse en roca.
el marès contiene un alto porcentaje de calcita, así como restos fósiles de corales y conchas, responsables de sus tonos cálidos: dorados, beiges y, en ocasiones, matices rosados que evocan la luz y los paisajes soleados de la isla. en el proyecto, esta gama cromática funciona como contrapunto a la blancura mineral de la arquitectura: no como adorno, sino como anclaje al territorio.
por su abundancia y por su facilidad de trabajo —es una piedra relativamente blanda y tallable— el marès se ha utilizado desde la antigüedad en mallorca y menorca. numerosos edificios tradicionales, como catedrales, fortalezas, murallas y grandes casas señoriales, lo incorporan como materia fundamental. un ejemplo emblemático es la catedral de palma, cuya permanencia ha sido posible gracias a continuas labores de conservación y restauración.
aquí, esa tradición no se cita de forma nostálgica, sino que se traduce a un lenguaje contemporáneo: en las imágenes se aprecia una fachada de piedra trabajada mediante un relieve de piezas colocadas con distintas profundidades. el resultado es una plasticidad intensa, un juego de sombras vivo y una cualidad táctil que cambia con el recorrido del sol. la fachada se convierte en filtro: visual, atmosférico y, sobre todo, espacial.
al mismo tiempo, el marès exige conocimiento y cuidado. su porosidad lo hace más vulnerable a la erosión, especialmente en ambientes húmedos o cerca del mar, donde la sal acelera el desgaste. por eso, trabajar con marès implica también asumir una cultura del mantenimiento y una atención constructiva específica. el proyecto no oculta esa realidad: la integra. la piedra forma parte del lugar, y su envejecimiento natural es parte de la verdad del edificio. aquí el marès no es una “piel perfecta”, sino un material que registra historia y clima; y, por tanto, un portador directo de identidad balear.
en el interior, la idea de reducción continúa, pero con un carácter más cálido e íntimo. el baño —con una bañera exenta junto a una gran apertura acristalada— transmite una calma casi paisajística: luz, horizonte y un espacio mínimo que concede protagonismo a la vista. los contrastes materiales están cuidadosamente equilibrados: un mueble suspendido de madera con lavabos sobre encimera y una gran superficie de espejo amplían el ambiente sin sobrecargarlo. así aparece una idea de lujo silencioso, basada no en la acumulación de objetos, sino en proporción, control de la luz y detalle preciso.
en conjunto, la reforma y ampliación en sa ràpida habla de un modo mediterráneo de habitar que no nace de la decoración, sino de la arquitectura: de la sombra entendida como espacio; de marcos que encuadran cielo y paisaje con exactitud; de materiales que no “imitan” el lugar, sino que emergen de él. y en este relato, el marès es mucho más que un material de construcción: es símbolo y sustancia a la vez, una parte del patrimonio natural y cultural de baleares que otorga al proyecto su identidad inconfundible e integra la casa con naturalidad en su entorno.
proyecto: 1815
superficies: confidencial
ocupación: confidencial
cliente: confidencial
lugar: sa rapida llucmajor, mallorca
tipo: nueva vivienda unifamiliar
equipo (edificación): jle
equipo (interiorismo): jle
equipo (paisajísmo): jle
arquitectos responsables: jle